Decanter dice que la música es intelectual y emocional y lidia con la complejidad de la vida. El vino puede ser intelectual y puede tener temperamento - hay vinos alegres, serios, vinos con sentido del humor, apabullantes y vinos que se toman a si mismos muy en serio- pero su rango de emociones es pequeño. Queremos ser refrescados por el vino; pero no los buscamos por catarsis.

           Así, la música alegre va mejor con el vino. No puedo imaginar, dice Decanter, una pareja para Winterreise, obra melancólica de Schubert a menos que sea Eiswine, y la mejor pareja de para Peter Grimes de Britten podría ser un gin and tonic fuerte, pero ligero en el tonic. Para Pelleas y Melisande de Debussy un absinthe. Mas, para Fidelio de Beethoven un Borgoña rojo quedaría maravilloso, mientras que un Borgoña joven iría bien con La Carta de Tatiana de Tchaikovsky. El tercer concierto para piano de Beethoven va muy bien con un Chianti - imperioso y confiado. Y la obra de Britten Iluminaciones se acompañaría bien con un Montrachet.

           La textura es crucial. La música de cámara, con su transparencia y detalle, requiere de las mismas características en el vino. La muerte y la doncella de Schubert probablemente iría con Chateau Margaux. La trucha probablemente con un Mosel Kabinett. La complejidad de un cuarteto tardío de Beethoven con una Champagne Dom Perignon o Cristal. La música temprana pareciera tener una mineralidad fácil de aparejar: Acis y Galatea  de Handel puede ir bien con un Chinon. Rossini e fácil - con todas esas notas que ayudan - quizá con un Tannat Uruguayo o un ligero Malbec Argentino. La riqueza de Richard Strauss necesita un Sauternes, o hasta una Selección de Granos Nobles para Cuatro Últimas Canciones. En contraste, la pureza y la calidad lineal de un Alsace necesita de las Variaciones de Goldberg de Bach.

           Lo cual nos lleva al otro lado del espectro - vinos con bastante madera, extracción y alcohol. Fácil: la opera. Todas esas obras donde el productor se ha olvidado del significado de la palabra "sutil". Un ruidoso Toro lo lograría. Y un intenso rojo moderno, todo textura y peso - probablemente un Cabernet de culto de California o un Priorato - podría aparejar La Mascara de Orfeo de Birtwistle - la falta de cuerdas haría la pareja. Para su grandioso pero sutil Minotauro quizá un Ródano moderno.

           Si el peso en la música se asemeja a la madera y a los taninos, las notas altas se igualarían a la acidez. La Tempestad de Thomas Ades, agonizantemente alta, podría asemejarse solo por un Schilchr Austriaco. El fresco y pimentoso Gruner Vetliner sería formidable para el cuarto movimiento de la Sinfonía 73 de Haydn.

           El jazz también ha participado en combinación con los vinos españoles desde Cava hasta Ribera del Duero.

           Aunque no lo mencione Decanter hay que agregar que en México Eugenio Toussaint y su trío grabaron un disco llamado Oinos (Música para beber vino) donde cada obra marida con alguna variedad de uva. Hay que escucharlo, es grandioso.